23 Agosto 2026
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Badajoz

Sinforiano Madroñero: un proyecto expansionista convertido en alfombra roja para la barbarie

Badajoz

23 de Agosto de 2026

Sinforiano Madroñero: un proyecto expansionista convertido en alfombra roja para la barbarie

Recreación de Sinforiano Madroñero con IA

 

Se cumplen 90 años del fusilamiento de Sinforiano Madroñero, el primer alcalde socialista de la ciudad de Badajoz y una figura que está ligada a dos momentos decisivos de la ciudad: su transformación republicana y la Guerra Civil iniciada en 1936. Comerciante de profesión y militante socialista, ocupó la alcaldía en dos etapas y desarrolló buena parte de su trayectoria política durante la Segunda República.

 

Madroñero nació en el municipio pacense de Sancti-Spíritus el 20 de octubre de 1902. Su actividad profesional estuvo vinculada al comercio y regentaba un establecimiento de ultramarinos situado en la calle Doblados. Su trayectoria política se desarrolló dentro del PSOE de Badajoz, donde comenzó su carrera ejerciendo en primer lugar como concejal durante la Segunda República.

 

En 1932, formó parte de la Comisión Ejecutiva Provincial del PSOE de Badajoz. Un año después, alcanzó por primera vez la alcaldía, que ocupó entre 1933 y 1934. Su segunda etapa al frente del Ayuntamiento comenzó en febrero de 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular.

 

FRENTE AL GOLPE DE ESTADO

 

Tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, Madroñero pasó a formar parte del Comité de Enlace del Frente Popular constituido en el Gobierno Civil. Desde esa posición participó en la gestión de la situación provocada por el golpe militar en la ciudad, defendiendo a la República.

 

La información aportada sobre este periodo destaca también su actuación para evitar represalias contra los detenidos de derechas. Como alcalde y miembro del comité antifascista, fue uno de los dirigentes republicanos que evitó que los 317 presos de derechas recluidos en Badajoz, entre ellos destacados miembros del sector conservador local, sufrieran daños. La misma actitud se atribuye a la protección de los guardias civiles sublevados el 5 de agosto.

 

LA MEDIDA PROGRESISTA QUE RESULTÓ MORTAL

 

Uno de los aspectos menos conocidos de su gestión municipal fue su posición ante las antiguas murallas de Badajoz. La ciudad se encontraba condicionada por sus estructuras defensivas y Madroñero defendió la apertura de nuevos accesos que permitieran su expansión.

 

Entre ellos estaba el hueco practicado junto a la Puerta de Trinidad, en dirección al barrio de San Roque. La actuación no llegó a completarse debido al estallido de la Guerra Civil, pero el paso ya podía ser utilizado por peatones y militares.

 

Aquella actuación, a la postre, terminaría adquiriendo pocos meses después una dimensión trágica. La conocida como “brecha de la muerte” fue el lugar por el que penetraron las tropas dirigidas por Juan Yagüe durante la toma de Badajoz, uno de los episodios más sangrientos de la Guerra Civil y el más letal en Extremadura.

 

La ciudad terminó cayendo ante las tropas sublevadas el 14 de agosto de 1936. En esos días, Madroñero abandonó Badajoz y cruzó hacia Portugal con la intención de escapar de la represión. No consiguió ponerse a salvo, ya que las autoridades portuguesas lo detuvieron en Campo Maior y lo entregaron a los sublevados.

 

La llamada brecha de la muerte resume, en cierto modo, la paradoja de su historia: el acceso que había defendido para facilitar la expansión de Badajoz acabaría siendo utilizado por las tropas que tomaron la ciudad y pusieron fin a la experiencia republicana.

 

EL FUSILAMIENTO CONVERTIDO EN ESPECTÁCULO PÚBLICO

 

Seis días después de la toma de Badajoz, Sinforiano Madroñero fue fusilado en la ciudad con tan solo 34 años. Su ejecución se produjo el 20 de agosto de 1936 junto a otras personas, entre ellas el diputado socialista Nicolás de Pablo Hernández y el que también había sido alcalde de Badajoz, Juan Antonio Rodríguez Machín. El lugar se situaba frente al frontón de la actual zona del Instituto Zurbarán, en la Avenida de Huelva.

 

Según los datos, el fusilamiento fue convertido en un acto público, acompañado de banda de música, misa y desfile, y los ejecutores pertenecían a una cuadrilla de falangistas. La muerte de Madroñero no estuvo precedida por un juicio. Sin embargo, en septiembre de ese mismo año se celebró un proceso contra él y otros catorce concejales que ya habían sido fusilados. Fueron declarados culpables de haber destinado fondos municipales a ayudar a las milicias republicanas y sus bienes fueron embargados.

 

La inscripción oficial de su fallecimiento se produjo además con varios meses de retraso: no fue registrada hasta el 22 de febrero de 1937. En el documento, la causa de la muerte aparece tachada, aunque puede leerse la referencia al “actual Movimiento Nacional”.

 

Murió sin descendencia. Décadas después, su nombre permanece en una avenida de Badajoz, convertido en uno de los pocos elementos visibles de una historia que durante mucho tiempo quedó relegada del espacio público.

 

UNA MEMORIA TODAVÍA DISCUTIDA

 

Tras la recuperación de la democracia, una de las principales avenidas de Badajoz recibió el nombre de Sinforiano Madroñero. La decisión convirtió su figura en parte visible del callejero de la ciudad y, con ello, de la memoria pública de la Segunda República y de la represión franquista.

 

En 2007, surgió una propuesta para sustituir el nombre de la avenida por el de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. La iniciativa partió del entonces exalcalde del PP Miguel Celdrán, pero Rodríguez Ibarra rechazó la propuesta.

 

Este episodio reflejó una controversia que va más allá de un simple cambio de nombre. La figura de Madroñero continúa vinculada a la discusión sobre qué figuras deben ocupar un lugar en el espacio público y cómo se recuerda en Badajoz a quienes desempeñaron responsabilidades democráticas durante la Segunda República.

 

La polémica también ha sido interpretada como una muestra de las dificultades que todavía rodean la memoria de la Guerra Civil y de la dictadura. En este debate, la figura del alcalde socialista adquiere una dimensión que trasciende su propia biografía.

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